Y verás como quieren en Chile, al amigo cuando es europeo. Opinión de Raúl López

Una sociedad sin fronteras raciales

Hace pocos días el Presidente Piñera dio a conocer públicamente los puntos principales del proyecto de nueva Ley Migratoria que enviará al Congreso. Se trata de una propuesta con la cual se pretende crear el Servicio Nacional de Migración para regularizar la situación de unos 300 mil inmigrantes que actualmente viven en Chile y, además, cambiar las normas de ingreso al país dependiendo de la residencia de origen del inmigrante.

Francisco Calderón
Periodista

En relación a esto y, sea cual sea la mirada frente a la propuesta presidencial, lo cierto es que -primero que todo- la modificación la ley significa de una vez por todas entender que nuestro país cambió y de manera definitiva. Es aceptar que hoy en día somos una tierra que es hogar de muchos, que vivimos en un lugar de oportunidades y que la migración masiva no dejará de existir.

Frente a esta realidad, claramente es importante un cambio de normativa, pero -más importante que eso- es fundamental que la noción de que vivimos en un país sin fronteras se instale en la conciencia de toda la ciudadanía y, de esta manera, se rompa la fuerte resistencia al cambio.

Si no hay una apertura de mente, esta barrera frente a los extranjeros se mantendrá y el racismo seguirá haciéndoles la vida imposible a personas que sólo quieren vivir tranquilas, trabajar y salir adelante con sus vidas.

Por esto creo que no es sólo importante regular el ingreso y los papeles de los migrantes para que seamos un país inclusivo, sino que es fundamental lograr un entendimiento colectivo de lo que somos como sociedad, recibiendo a los “nuevos chilenos” con empatía, respeto y comprensión.

Y, claramente, como en la mayoría de las cosas, los primeros en entender esto son los niños. Es que pareciera que para ellos todo esto es tan simple y claro. En Limache es cosa de ver todos los días por las calles a grupos de escolares de distintos colegios, entre los que hay niños haitianos, venezolanos y colombianos compartiendo sin mayores problemas con sus compañeros chilenos.

Es que, aunque haya o no haya nueva ley, tenemos que crear una sociedad mejor. Y es fácil. Sólo hay que seguir el ejemplo de estos escolares que, en lo sencillo, entienden que más allá del color de piel o el acento, todos somos seres humanos y debemos ser vistos como iguales. En ellos estamos viendo a la ciudadanía del mañana que, inevitablemente y aunque a algunos no les guste, será multirracial y multicultural.

Comentarios

Relacionados