¿Tiempos mejores para quién?

Todavía no se cumple un mes desde que Sebastián Piñera asumió como Presidente y sus primeras medidas ya han demostrado hacia dónde se dirige el camino en estos largos 4 años.

Melania Melis Jiménez
Periodista

He leído algunos titulares que dicen que estos primeros pasos marcan un rasgo “anti pueblo, anti mujer, y anti trabajador” y en realidad eso da para pensar. En fin, entre empresarios millonarios se entienden, y eso quedó claro en estas semanas.

Los primeros anuncios vinieron por parte de Alfredo Moreno, Ministro de Desarrollo Social, sobre la reducción del pago de impuestos a los empresarios. Junto a eso, su par Antonio Walker, Ministro de Agricultura, informó sobre un bono que se le otorgará a ese sector para compensar el bajo precio del dólar.

Adicionalmente, sigue en la lista el retroceso gigante que sufrió la Ley de Aborto en Tres Causales, tras la modificación por parte del Ministerio de Salud en el protocolo de objeción de conciencia, el cual permite que las clínicas privadas se nieguen a realizar el procedimiento, esto sin dejar de recibir los recursos públicos asignados para ello.

Y eso no es todo, pues también presenciamos como tantos años de lucha estudiantil siguen siendo infructuosos, y es ahí donde me quiero detener.

Hace unos días el Tribunal Constitucional aprobó la objeción a la prohibición de que los sostenedores de instituciones de educación superior puedan lucrar con ese derecho. Sí, tal cual, la consigna del fin al lucro en la educación, es cada vez más, una lejana utopía.

Después de tantos años en que, no sólo estudiantes, madres, padres y abuelos han dejado clara su posición al respecto, siguen sin ser escuchados. Pienso en las imágenes de las calles repletas en las jornadas de protesta a nivel nacional; en el esfuerzo de muchas familias por poder lograr que alguno de sus integrantes accedan y continúen sus estudios; en el eterno endeudamiento y la angustia que conlleva; en los sueños rotos de quienes han confiado en instituciones que simplemente ven en esto un negocio, entregando una educación de pésimo nivel, que a veces cierran de un momento a otro sin importarles el futuro de los estudiantes. Y por sobre todo, a quienes jamás podrán acceder a ella.

Pienso también en Diego Guzmán, en Exequiel Borbarán, muertos en las protestas defendiendo esta causa, y en tantos otros que han sido violentados de diversas formas por alcanzar el mismo fin.

Pienso finalmente en el egoísmo y la avaricia, en quienes serán los verdaderos se beneficiarios con estos cambios.

Los tiempos mejores ya llegaron, y está claro que no son para la inmensa mayoría.

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