Sanfelipeños aplican creatividad para gritar sus pescados: “¡Almejas para las parejas!” y “¡Reineta para las coquetas!”

Así se cautiva a la clientela, cuentan en la “Pescadería y Fritanguería donde Milton”

SAN FELIPE.- A pesar de estar a kilómetros del mar, en la “Pescadería y Fritanguería donde Milton”, ubicada en la Feria Central de San Felipe, se pueden encontrar una gran variedad de productos marinos frescos. Pero no sólo eso, también quienes acostumbran a comprar pescados y mariscos en este lugar, se encuentran con la simpatía de esta familia sanfelipeña que se dedica hace más de veinte años al rubro.

Así lo cuenta Christopher Rathje Espínola, de 28 años, quien recuerda que este emprendimiento comenzó en las calles de San Felipe cuando su padre, Osmán Milton –más conocido por sus caseros como “El Milton”, dueño del negocio familiar- “salía a vender en camioneta los pescados, a gritar  casa por casa, a Jahuel, Las Cabras, Santa María, donde era difícil el acceso a estos productos”, comenta.

Hoy, después de arduos años de trabajo por parte de esta familia de Villa El Señorial, el sueño de tener un puesto establecido cumple más de seis años. Así es. Porque los locales 89, 90, 91 y 92 del Mercado Municipal lucen orgullosamente la distintiva frase “Donde Milton”, un lugar en el que la clientela puede encontrar merluzas, corvinas, congrio colorado, albacora, reineta, tollo, salmones, pejerreyes, choritos, almejas y machas, entre otra gran variedad de pescados y mariscos.

CREATIVOS GRITOS

El valor agregado de esta pescadería, comenta Christopher, son sus gritos que llaman mucho la atención de las caseras y clientes. Con entusiasmo y sin vergüenza, a viva voz, este joven junto a sus padres y el resto de los trabajadores gritan frases como: “¡choritos para los gorditos!”, “¡machas para las muchachas!”, “¡salmones para los pokemones!”.

Pero la que causa más gracia es lejos: “¡Hay tollo, tuyo, de ella; este tollo es todo tuyo!”, se escucha desde su local.

Dice que “estos gritos son para echar la talla, para que la gente se divierta y no ande estresada comprando. La idea para mí es hacer que el día y el trabajo sea entretenido. Me gusta gritar en la feria”, asegura este vendedor de pescados y mariscos que estudió ingeniería en construcción.

“Este negocio es de mis padres, ellos empezaron esto y desde que tengo uso de razón que les ayudo. Sé lo difícil que ha sido este trabajo, pero todo trabajo con esfuerzo tiene recompensas”, asegura Rathje.

“Tenemos varios clientes que van todas las semanas, está don Manuel Escobar, que es dueño de la Botillería Aconcagua, y la señora Marta que es de Putaendo, ella tiene 96 años y llega sola a comprar y pide su producto y nosotros se lo damos. También nos compran harto los restaurantes peruanos”, cuenta el joven, quien señala que la pescadería está abierta de martes a domingo, desde las ocho de la mañana hasta las 14 horas.

 

Comentarios

Relacionados