union la calera

Que la justicia se imponga

 

Ricardo Maturana opinion
disponible aun, puede verlo en quillota

En el fútbol, bien lo saben los peloteros, lo que menos existe en la mayoría de los casos, es la justicia. Tampoco sirven los merecimientos. Durante 90 minutos de partido puede suceder cualquier cosa y aunque un equipo domine y ataque todo el encuentro o llegue precedido de una gran campaña, puede ser que producto del azar o una mala tarde, la justicia no se imponga.

Escribo estas líneas interpretando quizás a los hinchas de Unión La Calera que están esperando esperanzados el partido que este jueves puede marcar su retorno a la Primera División en Valparaíso. Ellos esperan que el fútbol sea justo alguna vez y que la espectacular campaña del equipo de Víctor Rivero tenga su merecido premio.

Los caleranos tendrán todo en contra. Al frente habrá un rival que contará con el respaldo de su historia y un estadio lleno de hinchas verdes hasta las banderas, que seguramente harán sentir la presión sobre los jugadores rojos. Sin embargo, el puñado de fanáticos caleranos que llegarán a Playa Ancha irán con la misma fe y confianza que han tenido en los últimos casi cinco meses. Confianza en un equipo valiente, humilde y ganador que supo resolver con inteligencia y buen fútbol el trance difícil en el que se encontraban al inicio de la competencia de Primera B.

¿Merece Unión La Calera llegar a Primera División? Sin duda. Ha hecho más de lo que cualquier otro equipo, en otros torneos, ha debido hacer para alcanzar el ascenso. Salvó la categoría cuando todos lo daban por muerto, se tituló campeón por tercera vez en su historia en el profesionalismo y dejó en el camino a San Marcos de Arica en una dramática llave. ¿No era suficiente? En la ANFP pensaron que no y más encima debió enfrentar a Santiago Wanderers, que más allá de haber clasificado a la Copa Libertadores del próximo año, cumplió una mala campaña que lo dejó último, pero no descendió. No. Se le dio otra oportunidad.

El jueves pasado, en Quillota, los rojos no merecieron perder. Hicieron el gasto, pero la pelota no quiso entrar al arco wanderino, caprichosa y veleidosa. Pasado mañana, en Playa Ancha, frente al mar, estará Víctor Rivero y sus jugadores, enfrentando un desafío más en este semestre. Detrás de ellos estará el puñado de hinchas caleranos en las tribunas y toda una ciudad, ansiosa, expectante e ilusionada. Querrán que se consiga el ascenso, pero también sabrán aplaudir a un equipo que salvo del infierno al club en su peor momento. Pase lo que pase el jueves, solo habrá que dar las gracias.

 

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