Presentan denuncia colectiva por concierto de Shamanes que nunca se realizó

La banda llegó al lugar pero antes de tocar debían recibir el pago anticipado, lo que no se produjo

CALLE LARGA/ LOS ANDES.- El valle de Aconcagua albergó una gran cantidad de fiestas de Año Nuevo, pero sin duda, una de las que mayor interés concitó fue el llamado “Parcelazo del Pecado”, en la comuna de Calle Larga. Prometía la presencia estelar de Shamanes, además de la animación de Matías Vega, la música de Los Amos del Swing y varios DJ invitados.

Con entradas cuyo valor comenzaban en 8 mil pesos, jóvenes de todo el valle de Aconcagua asistieron a este evento, que generaba altas expectativas.

Sin embargo, Shamanes no se subió al escenario y se generaron disturbios, empañando la celebración que daba la bienvenida al 2018. A partir de allí, cientos fueron los reclamos hechos en redes sociales, donde los asistentes pedían el retorno de su dinero y fustigaban a los organizadores por ofrecer un espectáculo que nunca se llevó a cabo.

De acuerdo a lo que pudo conocer “El Observador”, la fiesta convocó a más de mil 300 personas y efectivamente Shamanes llegó al lugar del evento. Estuvieron en el camarín y todo estaba listo para su presentación, pero antes de tocar debían recibir el pago anticipado estipulado en el contrato, lo que no sucedió.

Pero a las quejas del público también se sumaron los guardias de seguridad, quienes tampoco recibieron su paga. De ahí en más se desató una batahola, lo que enardeció los ánimos, por lo que en medio de  todo esto, Shamanes emprendió su retirada.

“Nos sentimos afectados como banda ya que nunca hemos suspendido un show. Los organizadores nos estafaron al igual que a los asistentes al espectáculo. La idea era tocar pero no podíamos pasar por encima de las otras personas a quienes no se les había pagado”, manifestó Tito Olivos, manager de Shamanes.

El pasado jueves, los afectados estamparon una denuncia colectiva en contra de los responsables de la organización del evento en la Tercera Comisaría de Carabineros de Los Andes, a fin de obtener respuestas ante los perjuicios ocasionados.

Con el fin de conocer la versión de los responsables del evento, “El Observador” intentó ubicarlos sin lograr establecer contacto.

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