Me importa un comino por Marisol Valdés

Me importa un comino

Marisol Valdés Riffo Secretaria de Redacción

El martes llegó a mi Facebook un video titulado “No todos somos Teletón”, en el cual se “destapan” supuestos manejos oscuros por parte del animador, las empresas que apoyan la campaña y de quienes están en el directorio de la Fundación, argumentando evasión de impuestos y “arreglines” varios.

Después de ver varios minutos de acusaciones -algunas veladas y otras no tanto- y de escuchar argumentos como que la Teletón había instalado la idea que los discapacitados son “sujetos de caridad y no de derechos” y que detrás de la campaña hay “personajes realizando movimientos políticos y poco altruistas buscando beneficios personales detrás de máscaras solidarias”, simplemente me harté y decidí escribir estas líneas.

La verdad, me importa un comino si las empresas se ahorran impuestos; si don Francisco se lleva el 1, el 3 o el 5% de lo recaudado; si el Estado se hace el cucho con una responsabilidad que debería haber asumido hace rato o si Alí Babá y los 40 ladrones están a cargo de administrar la Teletón. Lo que me importa es el resultado. Lo que importa es lo que les ofrecemos a estas familias HOY, porque si nos ponemos a esperar que los honorables de pacotilla que tenemos en el Congreso lo hagan, todavía tendríamos niños amarrados a los árboles o confinados a una cama mugrienta, solo por tener parálisis cerebral o haberse puesto en el camino de un chofer curado.

La Teletón nos hizo conscientes de una realidad que nadie quería ver y los centenares de miles de chilenos que donamos el fin de semana, así lo entendemos. Muchos tenemos hijos. Ojalá nunca tengamos que requerir la Teletón, porque ni el Estado, ni los políticos, ni nadie va a poder ayudar como lo hacen ellos.

Circulan algunos videos agrios que muestran como “debería ser” la realidad, pero Chile no es un modelo de perfección y tenemos que vivir y arreglárnoslas como mejor podamos: con nuestras propias uñitas, porque nadie lo va a hacer por nosotros y, en definitiva, esta campaña saca al menos una pequeña parte de todo lo buenos que no somos.

Si privados como Mario Kreutzberger, el doctor Rojas de Coaniquem, Felipe Cubillos de Levantemos Chile, Ricarte Soto, los padres de la pequeña Emilia Silva y tantos más, decidieron iniciar campañas y promover leyes en diferentes ámbitos, es porque han comprendido que los políticos que NOSOTROS MISMOS elegimos no son capaces de hacerlo, por falta de preparación y definitivamente por falta de interés. Entonces, quienes se animan a criticar una obra que cumple el objetivo de hacerles la vida más fácil a miles de familias, al menos deberían decir qué hacen para ayudar a esos compatriotas que tanto lo necesitan, porque un niño no se rehabilita solo porque alguien haga un click en “Compartir”…

 


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