Martes 13: “No te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes”

¿A qué se debe que seamos o no seamos supersticiosos? Conozco personas que saltan de la mesa para que nos les entreguen la sal en las manos, otros que frenan y se amargan porque un gato negro se les cruzó en el camino. Muchos no pasan por ningún motivo por debajo de una escalera.

opinion de funador del diario el observador
Roberto Silva – Fundador de “El Observador”

Tal vez creer que esas cosas traen mala suerte sea una forma de expresar inseguridad, o simplemente, asumir que son como una tincada y hay que hacerles caso. No es malo ni bueno, es no más y punto.

¿De dónde salió lo del martes 13 fatal?

Hay muchas versiones pero la mayoría de ellas provienen del mundo religioso. Para los cristianos el asunto se relaciona con la última cena, donde estaban los doce apóstoles y Jesús, es decir, 13 sentados en la mesa, por eso vino la traición de Judas, que era el 13 en esa ocasión. También los católicos mencionan en la Biblia la llegada del “Anticristo”, lo que se describe justo en el capítulo 13 del libro de la Apocalipsis. La Cábala judía habla de los 13 espíritus del mal.

En las leyendas nórdicas, los escandinavos describen a su dios número 13, que es el Loki, asociado al engaño, el fraude y la muerte.

Para los que creen en Tarot, hay otro elemento que se suma a todo lo anterior: la carta número 13 es la Muerte, la muerte eterna.

Hay una creencia que asegura que si se te rompe un espejo el día martes 13, traerá consigo siete años fatídicos para tu suerte, porque los espejos nos resguardan de los demonios y al romperse se liberan. El remedio es tirar los pedazos del espejo en un estero de agua que va fluyendo, para que los demonios se vayan con la corriente.

Para los especialistas, la casi enfermedad de temerle al martes 13, es llamada con un nombre muy raro: trezidavormartinofobia, que los técnicos consideran un mal que afecta a muchas personas y los paraliza cada vez que el calendario marca el fatídico “martes 13” como ocurre hoy.

En algunos países, como en Estados Unidos donde lo he visto, no hay piso 13, se saltan del 12 al 14, para evitar el número malo, el que trae mala suerte. También he visto aviones donde no existe la fila 13, para evitar que ese número atraiga malos momentos a la nave.

En todo caso, el que hoy sea martes 13, me permite plantear un tema que para muchas personas puede tener especial sentido: ¿Nos llega la suerte o nosotros construimos nuestro propio destino?

Los seres humanos, a diferencia de los gatos, podemos determinar lo que haremos mañana, las decisiones que tomaremos, las metas que conseguiremos.

En buena medida, nosotros trazamos nuestro futuro. Es cierto que la suerte puede ayudar, contribuir, pero en lo fundamental, seremos nosotros mismos los que conseguiremos lo que nos hemos propuesto conseguir.

Es posible que Usted haya escuchado decir que la fatalidad es atraída por personas que siempre andan con problemas, que no tienen fuerzas para vencer las dificultades, o bien, que se han quedado dormidas, dejándose arrastrar por la corriente.

Hoy será lo que yo quiera, independiente de si es día 13 o 25. No se trata de desafiar al destino, sino de hacer lo que uno quiere hacer, dejando fuera esos factores de suerte o mala suerte que a veces nos acompañan en la vida.

No estoy de acuerdo con aquellos que dicen que a las personas que les ha ido bien en la vida se debe a la buena suerte que han tenido. Creo que principalmente se debe al esfuerzo, al trabajo, a la decisión de hacer las cosas tal como se las había propuesto.

Nadie cosecha lo que no ha sembrado.

Si hoy me preocupo de plantar mi flor, mañana disfrutaré viendo sus colores.

Independiente de lo que ocurra hoy en el Registro Civil, donde con toda seguridad habrá parejas dispuestas a embarcarse en una nueva vida, dependerá principalmente de ellos y no del día en que se casaron, el éxito o el fracaso en su matrimonio.

Por eso propongo que hoy nadie tenga miedo de falsas predestinaciones. Cásense los que puedan y embárquense los que quieran, que la vida la hacemos con nuestra decisión y no con falsos temores.

Igual que tengan buena suerte…

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