La Ligua:“El camión terminó arriba de mi cama y yo no sé cómo me salvé”

María Ubilla de La Ligua:“El camión terminó arriba de mi cama y yo no sé cómo me salvé”

La noche del 18 de enero un camión arrasó con la casa de María Teresa Ubilla, que salvó de milagro con sus nietos y hoy está pronta a tener un nuevo hogar

LA LIGUA.- María Teresa Ubilla Saavedra de 62 años, jamás olvidará la noche del 18 de enero de este año. Ese día, se acostó en su dormitorio junto a sus nietos Amalia y Alonso, quienes la visitaban por el verano, sin que nada hiciera sospechar que la desgracia se cernía sobre ellos.

Pasadas las cuatro de la mañana, un ruido ensordecedor la hizo despertar sobresaltada. “Un camión que venía del norte como de 18 o 20 metros de largo, chocó nuestra casa luego de arrasar con varios autos, panderetas y sacarle el frontis a la casa de mi hermana que está al lado. Me destruyó el living, comedor y dormitorios, además del mobiliario que tenía”, recuerda con tristeza.

“El camión terminó arriba de mi cama y yo no sé cómo me salvé…”, dice mientras el llanto se apodera de su voz y hace una pausa para recuperarse y explicar que el accidente dejó a un joven fallecido y a otro con discapacidad permanente. “Ellos eran colombianos y arrendaban una pieza en la casa de mi hermana”, cuenta.

Segundos después del impacto, María Teresa se dio cuenta que estaba de cerca del techo y con sus dos nietos detrás. “No me lo puedo explicar, mentiría si dijera que tuvimos un rasguño. Sentía como agua que corría, pero era el petróleo del camión que se estaba derramando y entonces los vecinos nos rescataron. Dios estuvo aquí, esto fue un milagro”, comenta.

Los días subsiguientes María Teresa y su familia se acomodaron en la casa de su hermana, que solo había visto afectado su frontis y al amanecer comenzó a llegar la primera ayuda para esta mujer y sus nietos.

Con el paso de los meses, finalmente María Teresa pudo recibir una buena noticia y es que gracias al apoyo del municipio pudo obtener un subsidio especial para poder contar con un nuevo hogar.

“Los funcionarios de la municipalidad se portaron muy bien con nosotros”, dice, “gracias a ellos obtuve un subsidio especial de 921 UF -cerca de 25 millones de pesos-, con lo que ellos mismos me van a construir una casa nueva, en el mismo sitio, pero más atrás, por si acaso”, dice ahora entre risas.

Si bien la empresa propietaria del camión no ha aparecido a brindarle alguna ayuda y ella no cuenta con un abogado para patrocinar una acción civil, al menos espera que se acerquen a ofrecerle apoyo con los enseres que perdió.

Ahora, tras recibir esta ayuda, María Teresa espera tener su nueva casa en los primeros meses de 2018. Mientras tanto, no deja de pensar en esa noche de verano, cuando Dios estuvo con ella.

Ésta es sólo una de las historias de la sección Mi Buena Noticia que sale todos los viernes en la edición impresa de El Observador.


Foto principal: Así amaneció la casa de María Teresa el 18 de enero.

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