Los problemas de medio ambiente se han instalado en nuestra vida diaria

Todos están de acuerdo con que se termine el uso de las bolsas plásticas en los supermercados, pero cuando llegan a pagar y se acuerdan que no trajeron sus bolsas reciclables, entienden que ese tema ambiental se ha metido directamente en su vida diaria.

opinion de funador del diario el observador
Roberto Silva – Fundador de “El Observador”

Los mismo pasa con la leña en las chimeneas, con la pureza del agua potable, con la protección de los árboles, con el ruido, con luchar por impedir la instalación de una termoeléctrica o un tendido de cables de alta tensión.

Lo ambiental es tema permanente en nuestras actividades de cada día y tenemos que asumir que esa nueva tendencia marcará nuestros actos, obligándonos a realizar cambios en nuestros hábitos de vida o en la forma que entendemos vivir en una ciudad.

El nuevo gobierno está embalado con los temas ambientales. No quiere seguir discutiendo el tema, quiere llevarlo a nuevas leyes, acordes con las nuevas realidades de la población.

En el caso de las bolsas plásticas, la nueva ministra de Medio Ambiente, Marcela Cubillos, ha señalado que ya es suficiente 10 años de debate en el parlamento, que llegó la hora de la acción. La propuesta es clara para la prohibición de las bolsas: los grandes comercios tendrán seis meses para terminar con ellas, los pequeños y medianos tendrán dos años. En el intertanto los supermercados podrán entregar máximo dos bolsas. Ella ha dicho que van a seguir adelante, aunque los empresarios de las bolsas digan que producen 3.400 millones de bolsas plásticas al año, que dan trabajo a 2.500 personas y que mueven más de 60 millones de dólares al año.

Lo de las bolsas es sin retorno, y este no es un fenómeno local sino mundial, que nadie podrá detener porque el daño que han causado las bolsas es inmenso.

Pero la ministra Cubillos ha dicho otras cosas mucho más potentes que los plazos para terminar con las bolsas plásticas. Ella ha dicho que ya tienen lista la nueva ley que regula el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y que la activarán en el Congreso en estas semanas.

La necesaria nueva ley termina con el famoso Consejo de Ministros de Medio Ambiente, que durante 20 años aprobó todo lo que les presentaron, ya que ellos querían desarrollo y los vecinos vivir sin que nadie les dañe la salud. Eran intereses contradictorios. Además que otra vez el centralismo ponía como protagonistas en temas locales a señores santiaguinos, muy ocupados en cualquier cosa menos en lo que pasa en regiones.

También proponen terminar con la Comisión de Evaluación Ambiental Regional, compuesta de puros funcionarios dispuestos a decirle que sí al gobierno, pero sin la indispensable autonomía como para rechazar un proyecto que atenta contra la salud de la gente, como ocurrió con la termoeléctrica Los Rulos.

Con profesionales calificados, más el Intendente elegido por los votos, se crearán tres Macrozonas (Antofagasta, Santiago y Valdivia) que serán las únicas instancias administrativas de evaluación de un proyecto. De ahí van directo al Tribunal Ambiental y a la Corte Suprema si procede. No hay más donde perderse, como ocurre ahora con los complejos caminos que debe recorrer la comunidad para oponerse a algo que le hará daño.

Se trata de un tremendo paso en favor de nuestra salud y de la preservación de nuestro medio ambiente, para que podamos vivir mejor y más sanamente.

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