Los dioses egipcios que visitaron el río Aconcagua

Publicado el at 26/12/2018
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Pedro Pablo Gac Becerra
Profesor de Historia
Magister en Educación

Hay personas que creen que todas las cosas ocurren por algo, pero yo no lo creo, estoy convencido de que lo fundamental sucede por casualidad. Por ejemplo, cuando luego de una “pichanga” de barrio conocí a un joven increíblemente interesante: según él existía un mapa de la Biblioteca de Alejandría que demostraba que navegantes egipcios de la época de los faraones, habían diseñado un instrumento que permitía calcular el radio de la Tierra, con una precisión que superaba por siglos a los avances de los navegantes del siglo XV.

Este mapa -que habría estado en poder de Ptolomeo III- demostraba que marineros egipcios, equipados con tecnologías desconocidas habían alcanzado Nueva Guinea y también las costas de Chile y, léalo bien ¡el río Aconcagua! Embelesados por este relato, cinco de mis compañeros y el crédulo que escribe, emprendimos un viaje desde calle 21 de Mayo hasta un lugar del río cerca de su desembocadura en Concón, donde supuestamente había unas rocas grabadas con inscripciones que demostraban, irrefutablemente, la presencia egipcia.

La micro, una máquina redonda que parecía sacada de una revista francesa de los años 60, nos ofreció el viaje más “quebrantahuesos” de nuestras vidas, no encontramos nada, pero sí fuimos atacados por un ejército de zancudos y ni siquiera fuimos capaces de armar una carpa para pasar la primera noche. Recorrimos distintos lugares y examinamos numerosas rocas, pero lo que nuestro mentor interpretaba como antiquísimos jeroglíficos no parecían ser más que rayados de enamorados y mensajes de recuerdos. Nuestro “gurú” resultó ser más un “chamullento” y un “parrandero” que un arqueólogo.

Al final, regresamos en un bus local y nuestra expedición terminó en un local de pollos asados. Algo decepcionados y “enronchados” regresamos a Quillota luego de tres días de innumerables aventuras.

Existe una leyenda de historia alternativa que piensa, efectivamente, que viajeros egipcios arribaron al río Tinguiririca hace más de dos mil años, pero no se ha logrado establecer fehacientemente dicho viaje transcontinental de la antigüedad. Quizás los dioses blancos, que narraban los pueblos prehispánicos los había visitado antes de Colón, eran príncipes egipcios.

Como sea, de lo único que puedo dar fe es que si dichos exploradores no traían repelentes para mosquitos su paso por nuestro río Aconcagua debe haber sido tanto o más accidentado que nuestra hazaña juvenil.

 

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