Las nuevas señales que nos muestran el camino a los cambios

Publicado el at 5:33 pm
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Roberto Silva Bijit

Tal como lo escribimos el martes pasado, el país ha vivido un estallido social producto de las presiones de una sociedad que quiere cambios para disminuir la desigualdad.

Nuestro título “Demandas justas, violencia injusta”, representó el momento que vivimos el fin de semana, donde la mayoría de la gente se expresó pacíficamente para hacer valer sus propuestas.

Totalmente distintas a esas expresiones de los que marcharon en paz mostrando su descontento, fueron los actos protagonizados por grupitos de violentistas que a la misma hora o en la noche, estuvieron dispuestos a saquear y quemar establecimientos, especialmente supermercados. El apedreo de los bancos y la ruptura de vitrinas de locales comerciales, también formaron parte de esa violencia salvaje que se desató durante algunos días. Todos esos actos impulsaron la puesta en funcionamiento del toque de queda, propio de los momentos de emergencia institucional en nuestro país.

Después de pasar unos días sin reacción y muy desconcertado, el Presidente Piñera salió a pedir una especie de perdón (expresado con poca convicción) por no haber entendido y a proponer una agenda social con una serie de cambios inmediatos y escalonados, que comenzaron a impulsar un nuevo tiempo para el país.

Ya lo dijimos, pero es bueno insistir. Todos los políticos, de todas las tendencias, y todos los gobiernos desde el retorno de la democracia, deben ser considerados responsables de la situación actual, que tanto les ha costado comprender.

Después del Presidente, también reaccionaron los políticos -derechamente los principales responsables de no entender lo que está pasando- y se reunieron en el Congreso. Después de unos cuantos insultos y empujones entre los diputados, pudieron avanzar un poco sobre la jornada de las 40 horas, aprobándola en primera instancia pero dejándola pendiente para seguir discutiendo muchas indicaciones que se presentaron en la sala.

El otro cambio es que crece la idea de quitarle a los políticos el monopolio sobre la discusión de estos temas, ya que existen muchas organizaciones sociales que deberían hacer su aporte para que las soluciones sean lo más integrales posibles.

Tanto en nuestra zona como en el país, hemos comenzado a presenciar en estos días una serie de manifestaciones que son la contraparte de los momento más oscuros de la revuelta.

Militares dialogando con civiles, vecinos con chalecos amarillos cuidando sus barrios y sus supermercados, marinos jugando a la pelota con los integrantes de una marcha pacífica, estudiantes vestidos de negro haciendo limpieza en las calles y lugares dañados, expresiones musicales y folclóricas en marchas pacíficas que reunieron cientos de personas y que no causan ningún destrozo.

Se ha ido disipando en parte el temor y la incertidumbre de los primeros días y se están produciendo algunas señales que nos llevan a la normalización de nuestras ciudades, a la calma de nuestras noches, a una mayor comprensión por parte de todos los actores sociales y políticos, del diálogo indispensable para llegar a un acuerdo que sea válido y útil para todas las partes.

Se necesita un esfuerzo de todos para abrir espacios de conversación donde podamos entendernos, para devolver la confianza, la esperanza y la fe en un país que teniendo todo para estabilizarse, vive sin armonía por la sordera de una clase política que debe dar mayores señales. El Presidente debe revisar su gabinete, debe también ampliar las propuestas que tantos ciudadanos consideran insuficientes (y siguen marchando) para volverlas concretas en el menor plazo posible, los parlamentarios deben revisar sus acuerdos para llegar a acciones transversales en beneficio de la mayoría, los otros actores sociales subirse al carro del diálogo para tener más voces válidas en esta discusión fundamental para los destinos de la patria.

Avancemos juntos a una pronta normalidad.

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