La revolución energética que está enfrentando Chile

Chile tiene sol, viento, agua, volcanes y litio, todo lo que se necesita para dejar atrás el carbón y el petróleo, enfrentando de ese modo el cambio de las energías contaminantes por energías limpias.

Roberto Silva – Fundador de “El Observador”

El ex ministro de Energía de la Presidenta Bachelet llegó hasta Quillota para lanzar su libro “Revolución Energética en Chile” oportunidad en que, junto a muchos otros académicos y científicos, despliega una renovada y prometedora visión sobre el futuro de nuestro país.

La base de sus afirmaciones tiene que ver sustancialmente con nuestra geografía.

Somos uno de los países con más días de sol en el mundo, por lo tanto, tendremos capacidades ilimitadas con la energía solar. “En China, aseguró Pacheco, trabajan hace siete años en acumular energía solar y en buscar la forma de transmitirla y cuando lo consigan, Chile podrá exportar energía limpia”.

En diferentes valles a través de nuestra larga faja de tierra, tenemos fuertes y sostenidos vientos, que ya permiten la obtención de una poderosa energía eólica, cuyos parques siguen aumentando.

Los caudalosos ríos del sur del país, permiten la instalación de pequeñas y medianas centrales hidroeléctricas, que son muy poco invasivas y pueden generar mucha energía. El país ya no está para grandes centrales, por eso el inmenso rechazo que provocó HidroAysen.

La gran cantidad de volcanes activos generan una geotermia que puede ser usada para la generación de energía.

Todas esas opciones son renovables y pueden ser sustentables, es decir, pueden cumplir con la necesidad de no destruir el medio ambiente ni contaminar a las personas en los lugares donde funcionan, ni tampoco hacerlo en las formas en que se usan.

Ya hay dos empresas obteniendo litio en la zona del Salar de Atacama, elemento muy escaso en el planeta y que servirá para la producción de baterías que podrán generar mucha energía acumulada.

Estamos ante un gran cambio. Mi abuelo trabajó como Jefe de la Maestranza de Cemento Melón, pero cuando estaba en lo mejor de su carrera profesional, le informaron que ya no podría seguir trabajando, porque era inevitable el cambio de energía. Era la década de 1930 y toda la maquinaria se movía con vapor, a través de calderas. Con la llegada de la electricidad, (que comenzó a ponerse en funcionamiento a fines del siglo XIX) se acabaron las máquinas a vapor y despidieron a todos los antiguos para cambiarlos por nuevos operadores eléctricos.

Casi cien años después estamos asistiendo al inicio del gran cambio, en que todos los motores a petróleo quedarán abandonados, para mover todo con energías limpias. Ya se corrió la primera Formula 1 con autos eléctricos, ya en muchas calles de Europa hay pequeños postes con enchufes en las veredas, donde se pueden ver autos que se están cargando.

Se trata de una revolución que nadie podrá detener porque es beneficiosa para las personas y el medio ambiente, y que dejará obsoletas a muchas industrias del mundo.

Frente al anuncio que hizo el gobierno, explicando que no pudo saber cuáles eran los agentes contaminantes después de 90 días de ocurrida la crisis de Quintero y Puchuncaví, el ex ministro Máximo Pacheco señaló que se trata de una responsabilidad del Estado y los privados, y que el verdadero problema es la falta de mantención de los equipos industriales para impedir las fugas.

Sobre el proyecto de la Central Los Rulos fue categórico al señalar que “no es viable y creo que es muy difícil que se apruebe su operación”.

Las palabras de Máximo Pacheco nos entregan una visión del nuevo presente que Chile está comenzando a vivir y nos hacen mirar el futuro con optimismo.

Comentarios

Relacionados