La injusta evaluación sobre la red de ambulancias del SAMU

Quedé sorprendido al escuchar la entrevista que hizo mi colega Gustavo Rodríguez en Radio Quillota (101.5 FM), al coordinador del SAMU en Quillota, Germán Schultze Díaz, que mostró varias verdades sobre el funcionamiento de esta red, que hoy nos permiten ser más justos en su evaluación. Sumando ese diálogo e información averiguada después, concluyo que se deben coordinar de mejor manera las inversiones públicas en transporte y atención de pacientes, para que el sistema de mayores seguridades.

Actualmente, el SAMU cumple múltiples tareas y no todas se consignan formalmente como sus funciones.

Claudio Espejo
Claudio Espejo Bórquez
Editor

Por norma, este Servicio es el “encargado de otorgar la Atención Pre Hospitalaria (APH), es decir, la atención de urgencia que se otorga desde que se comunica un evento que amenaza la salud, hasta que él o los pacientes son admitidos en la Unidad de Emergencia u otro establecimiento de salud, cuya capacidad resolutiva sea la adecuada”. Sin embargo, en la práctica, asume labores de ayudar a otras unidades que no tienen la logística suficiente.

Un ejemplo se da en la atención de pacientes postrados, de programas paliativos, ejecutados por municipios o consultorios del Servicio de Salud. Como la mayoría opera hasta las 5 de la tarde, cualquier contingencia después de esa hora suele ser suplementada por el SAMU.

Otra de las misiones encargadas a la red es el traslado entre un hospital y otro, de pacientes que no están en condición crítica. Durante el tiempo que demore el traslado, se sacan del área geográfica costosos equipos y los profesionales más capacitados para actuar en emergencias graves.

Un factor local relevante es la enorme área de cobertura del SAMU Quillota: parte en Limache y termina en Cabildo y cuenta con no más de tres unidades ciento por ciento adecuadas para enfrentar situaciones de riesgo vital en cada turno.

Si se encarga el traslado de un paciente de Cabildo a Quillota y, paralelamente, una persona del programa de Cuidados Paliativos requiere apoyo, la zona se queda sólo con una ambulancia disponible.

Dada esta realidad, es urgente coordinar inversiones que puedan, por ejemplo, dotar de mayores móviles a la red de salud primaria, para que ésta tenga capacidad de reacción 24/7 en sus programas de atención domiciliaria. Asimismo, los hospitales debieran disponer de vehículos acondicionados y profesionales capacitados que garanticen un traslado seguro de pacientes que no están en condición crítica.

Lo contradictorio es que las inversiones en el SAMU se deciden tomando en cuenta diagnósticos técnicos sobre sus funciones legales y no sobre tareas que, en la práctica, se le exige realizar. De ahí que parece injusto achacar todos los pecados a un servicio que paga culpas ajenas.

 

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