La gente de Quintero debe buscar su propia salida a esta encrucijada

Hubiera querido escribir de otra cosa, pero es imposible. La contaminación en la costa nos tiene a todos conmovidos. Hemos estado con la gente, hemos conversado con los intoxicados al interior del hospital, hemos escuchado a los comerciantes, a los pescadores, a las empresas, al alcalde y a tantos que están desorientados y no saben qué hacer.

opinion de funador del diario el observador
Roberto Silva – Fundador de “El Observador”

La situación es crítica para todos. El Presidente Piñera culpó, en los primeros minutos de ayer jueves a la Empresa Nacional del Petróleo, aunque se siguen buscando culpables. Después de dos semanas encuentran lo que ellos creen que es el foco de la contaminación, aunque tal vez el foco sea mucho más amplio y mucho más antiguo.

Los políticos de todos los tipos y colores, han levantado la voz para pedir que se encuentren culpables, para pedir acciones concretas, para proponer cambios, planes de descontaminación, alertas y clausuras.

Los representantes de la comunidad, partiendo por el activo y decidido alcalde de la comuna de Quintero, han pedido que el Estado se pronuncie de una vez por todas y se tomen medidas. Que los monitoreos no sean de las propias industrias sino del Estado, no del gobierno, sino del Estado de Chile, capaz de contratar a un ente independiente que no tenga compromisos y aplique una norma técnica irrebatible en sus mediciones. Una norma más alta que la actual y que tenga como referente a los países desarrollados.

Han surgido también las voces de los más exaltados en los temas medioambientales, que han tratado de apagar el fuego con bencina, pidiendo a gritos que se cierren todas las industrias y se castigue a todos los culpables y se apague la luz en la bahía.

Todo este ambiente, contaminado por las malditas nubes tóxicas, por los intereses políticos y económicos, por los medioambientalistas y por la gente que de verdad cayó al hospital, que ya son más de 500, han llevado a una verdadera ola de pesimismo y desesperación, que lo único que ha hecho es aumentar el daño sobre la bahía.

Los comerciantes, los pescadores, los que viven del turismo, las residenciales y los hoteles, los restaurantes y los que atienden en las playas, todos los que saben que Quintero es un destino para descansar y disfrutar de playas acogedoras, hoy día se dan cuenta que la contaminación no solo ha atacado a los que cayeron con nauseas al hospital sino a todo el pueblo, a toda la actividad de la comuna, convirtiendola en una zona de la que hay que alejarse, en un territorio del que hay que arrancar.

El desastre es mayor de lo que muchos imaginaron y ahora hay que buscar la forma de enfrentarlo. No se trata de que todos los que somos afuerinos busquemos soluciones, sino de algo mucho más complejo y profundo: que los propios quinteranos encuentren el camino para salir de este dilema, de esta encrucijada, que hoy en día los tiene en un callejón que parece no tener salida.

El Estado de Chile está empezando a reaccionar, lo cual es una buena señal, ahora hay que dejar que sea la propia gente de la comuna la que vaya ordenando su geografía, para que Quintero pueda volver a ser el balneario que todos quieren.

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