Gobierno no debe combatir a las policías municipales, debe gestionar una ley para crearlas

Creemos que la decisión de los alcaldes de las comunas de Cerro Navia y Calera de Tango de crear policías municipales es muy valiosa y ha sido mal interpretada por el gobierno, que en vez de declararlas inconstitucionales, debió estudiar la forma legal de hacer que los municipios colaboren con la seguridad de la ciudad. Mientras más energías y fuerzas se reúnan para combatir a la delincuencia será mucho mejor.

opinion de funador del diario el observador
Roberto Silva – Fundador de “El Observador”

El gobierno no tiene que asustarse con la creación de una policía municipal, que por lo demás, existen en casi todos los países de Europa. La escandalosa estadística de robos y asaltos debiera llevarlos a proponer una ley con la creación de una policía municipal. Lo demás es ceguera.

¿Alguien en el gobierno cree que le vamos ganando la lucha a la delincuencia?

A la delincuencia hay que enfrentarla con inteligencia, para poder derrotarla. Una manera de contribuir a hacerlo es creando una Policía Municipal que se encargue de todas aquellas faltas, que no son delitos, pero que debe asumir Carabineros con su escasa dotación.

La propuesta es clara y directa. La podemos resumir en una pregunta: ¿Se necesita un carabinero controlando a un auto mal estacionado en una calle, o bastaría con un inspector municipal, o mejor todavía, un policía municipal?

Dijimos que al igual que en muchos países de Europa, nosotros también podríamos tener una Policía Municipal que enfrente los problemas de control de tránsito, reparto de correspondencia judicial, vigilancia de las calles y paseos, certificados de residencia, recoger las denuncias de los vecinos para ser presentadas al Juzgado (municipal) de Policía Local y tantas otras tareas, que hoy día se le encomiendan a Carabineros, como acompañar a un camión con una carga especial por una carretera o ayudar a encontrar un familiar perdido.

Tenemos muy pocos carabineros como para perderlos en tareas administrativas, que bien podrían atender funcionarios municipales. Sin embargo, otra sería la situación de los delincuentes si todos esos carabineros estuvieran dedicados a combatirlos, a perseguir a los ladrones, a desarmar las bandas de las poblaciones, a frenar los robos en el centro de la ciudad, a controlar a los traficantes de drogas, a desbaratar los lugares donde se reducen especies robadas, a tener más vigilancia nocturna, y tantas otras actividades propias de un cuerpo entrenado, con formación militar, que puede contribuir en forma determinante a entregarnos una mejor seguridad ciudadana.

Para reforzar estos planteamientos, quiero reproducir declaraciones que hicieron expertos internacionales en seguridad, provenientes de la Unión Europea, que conversaron con “El Observador”, porque en sus países funcionan con mucho éxito las policías municipales.

Nicola Modica, jefe de Seguridad Ciudadana de la Provincia de Padova, Italia, aseguró que las policías municipales les han dado excelentes resultados a ellos y son muy importantes porque ayudan en muchas otras tareas de control de una ciudad, pero sobre todo, disminuyen la sensación de inseguridad y el temor que tienen los vecinos, frente a una delincuencia que siempre estará presente.

Pascual Sánchez, superintendente y jefe de la Policía Local de Málaga, España, fue categórico al decir que las dos policías que tiene su país, la estatal y la municipal, no tienen por qué competir, ya que cumplen tareas muy distintas. Y especificó, diciendo que las policías locales trabajan en todas las obligaciones emanadas del municipio, vinculadas a temas de urbanismo, medio ambiente, tránsito, mercados municipales, sanidad pública, escándalos públicos y faltas y delitos menores, dejando a la otra policía los grandes delitos.

En Europa esas policías municipales pueden portar armas, detener, trabajar con los tribunales y mantener una tarea preventiva fundamental para garantizar la seguridad de la población. No como en nuestro país, donde todo el apoyo municipal a nuestra seguridad se topa con el absurdo que los funcionarios municipales no pueden hacer nada, ni portar armas, ni detener, ni nada que tenga sentido para frenar el delito, fuera de prender una luces amarillas en sus vehículos. No hay ley que los ampare y andan en la calle de noche, corriendo riesgos casi inútiles.

¿Cómo se reirán de nosotros los delincuentes?

El tema de la Policía Municipal sigue vigente y cada vez se hace más necesario, pero para eso se necesitan leyes y un Presidente dispuesto a legislar para la seguridad de todos.

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