¿En qué nos quieren transformar?

Desde 2012 se discute la idea en el Ministerio de Educación de eliminar el ramo de Filosofía de los currículos escolares de los jóvenes de tercero y cuarto medio. En 2016 se planteó nuevamente esta reforma, proponiendo la idea de la creación de una nueva asignatura de “Formación Ciudadana” a la cual se sumarían algunos contenidos de filosofía. En 2017 fue lo mismo y comenzamos 2018 con la misma cosa.

Milena Rojas Ahumada
Periodista

Se han generado debates entre expertos y la voz ciudadana también se ha hecho notar. ¿Cuál es el problema con sacar Filosofía, para qué sirve? dicen algunos, pero muchos se preguntan también ¿por qué la quieren sacar?

Muchos creen que la filosofía es algo abstracto que no sirve a la hora de enfrentar aspectos prácticos de la vida; que se ocupa de cosas “etéreas”, carentes de utilidad. Sepan que, por el contrario, la filosofía se ocupa de la condición humana en sus distintas épocas y circunstancias, algo indispensable de saber a la hora de analizar situaciones, tomar decisiones, entender los sistemas de vida y, por supuesto, elevar la capacidad de razonamiento, el nivel intelectual y enriquecer la democracia.

Estamos en la época de las tecnologías en la que todo es rápido, desechable y no se sabe a ciencia cierta qué es verdad o si nos están engañando, donde es fácil confundirse y cualquier publicación en redes sociales es aplaudida aunque sea una aberración y donde todo es prácticamente una moda.

Para discriminar todo esto se requiere desarrollar capacidad de análisis, saber debatir con argumentos e información fidedigna.

Esto me lleva a preguntarme si podrá tratarse de un plan maquiavélico urdido por quienes nos quieren callados y quietos. ¿Será un peligro para el futuro de la humanidad que los jóvenes desarrollen su pensamiento crítico y creativo? ¿Será una pérdida de tiempo que las nuevas generaciones aprendan a defender sus ideas? ¿Es una amenaza para los nuevos “genios” de la educación que los jóvenes se cuestionen la vida, las políticas actuales y antiguas, rechacen ideas impuestas y saquen sus propias conclusiones? ¿Será que quieren transformarnos en seres sumisos sin poder de argumentación ni de raciocinio como ovejas de un rebaño?

El arte, la música, la historia, las ciencias, la tecnología, el deporte y la filosofía son parte integral de la educación que queremos para un país y un mundo más inteligente, más creativo y productivo. No pueden privarnos de ello.

Los actuales profesores de Filosofía tienen por delante la dura tarea de defender su asignatura a como dé lugar y a quienes digan que no sirve, les citaré las palabras de Heidegger: “Si con la filosofía no se puede hacer nada, quizá ella pueda hacer algo con nosotros”.

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