El sistema está atorado: no hay camas, el virus crece y el personal de salud está reventado

Publicado el at 4:02 pm
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Roberto Silva Bijit 

Tal como lo han venido advirtiendo los expertos, la segunda ola del virus ya está en plena expansión. El dato duro es que los contagios subieron de 200 a 400 cada semana, es decir, hemos duplicado el problema y las camas son casi las mismas.

En un completo reportaje, que publicamos en las páginas 13 y 14 de la edición de este viernes 22 de enero del diario “El Observador”, nuestro equipo muestra lo complejo del momento que estamos enfrentando.

Hay tres factores que están repercutiendo en la segunda ola.

El primero es la necesidad de las familias de salir de vacaciones, de dejar el encierro que duró todo un año y poder expandirse al aire libre. Las cifras señalan que hubo más de 70.000 permisos de vacaciones diarios durante varios días seguidos. La cifra no ha bajado mucho. Las aglomeraciones en las playas, parques, centros comerciales y ferias han ido en aumento, replicándose esos crecimientos en la cantidad de nuevos infectados.

Por una parte se entiende la necesidad de salir, pero frente a la crisis actual se hace más urgente que nunca redoblar los cuidados personales.

El segundo factor que complica la situación es que el personal de salud está reventado. Hablan de dos y tres turnos, de horarios continuados, de mucha gente enferma y también de verdaderos mártires que cayeron infectados mientras ayudaban a los pacientes Covid. Faltan recursos para contratar más personal y para mejorar las condiciones de trabajo de cada uno de ellos. Nunca como ahora se siente el valor de esos equipos de salud que siguen trabajando en medio de camas donde están los pacientes con virus, que en vez de bajar en cantidad han subido en número y complejidad. Deben tomar vacaciones y no pueden hacerlo, deben descansar y la agotadora demanda de sus servicios les impide dedicarse a ellos mismos.

El tercer factor es la ocupación en un 92% de las camas UCI, eso significa que quedan 9 camas en toda la región, lo cual es verdaderamente un peligro para la salud de todos. Tienen un completo programa para intercambiar camas con el sector privado y para trasladarlos de región, pero igual no será suficiente, porque el ritmo creciente de la infección siempre será mayor que la infraestructura de camas.

Han inquietud en los sistemas de salud, hay incertidumbre en la población y hay cifras que nos deben hacer reflexionar, para tomar decisiones correctas en las horas difíciles. Tal vez postergar los viajes en vacaciones, evitar por todos los medios las aglomeraciones y no confiarse de los grupos cercanos, frente a los cuales confiadamente nos sacamos las mascarillas, nos acercamos y nos relajamos.

Si durante el 2020 pensamos que este año estaríamos mejor, el panorama ha ido cambiando y nuestras cuentas empeorando, por lo tanto, hay que revisar la situación.

Por supuesto que vacunarse es la primera manera de enfrentar el tema, pero es probable que muchos de los cuidados que aplicamos hoy en día, se queden a vivir con nosotros por un buen tiempo más.

No debe fallar la convicción que tenían los chinos, cuando decían que si cada uno barre ante su puerta, el mundo estaría limpio. Depende de nosotros poder pasar este momento aflictivo, donde terminarán faltando camas para atender a los contagiados.

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