El orgullo de ser limachino

Hace algunos días se llevó a cabo la tradicional Fiesta del Tomate Limachino, una celebración especial y única en todo el país, en la que el centro del festejo fue nada más y nada menos que el fruto del tomate. Pero no cualquier tomate, sino que el jugoso tomate limachino, que hace algunos años volvió a producirse en la comuna y que es apetecido por todos.
Francisco Calderón
Periodista

Pero esta fiesta claramente no se trata solo de un producto. En el tomate se refleja algo más, se refleja un sentir de una comuna orgullosa por lo que genera, por su tierra y sus raíces agrícolas, por su historia y sus tradiciones.

Es que, a diferencia de lo que pasa en otros lugares, entre los limachinos existe una conciencia sobre lo que es Limache en su globalidad. Conocen muy bien a su gente, sus historias y sus rincones. No son personas que aspiran a vivir en un lugar con grandes malls, edificios y tiendas, sino que al contrario- agradecen la tranquilidad que generalmente les brinda su comuna.
Eso es lo valorable de celebraciones como la Fiesta del Tomate Limachino, porque no hay mejor celebración que aquella en la que existe un sentido profundo detrás que represente a la gran mayoría. En Limache se celebra el ser limachino y, créanme, no hay muchas comunas que puedan decir lo mismo.
Por eso creo que hay que valorar este tipo de fiestas y engrandecerlas cada vez más, pues fomentan el amor por lo propio. Y eso es justamente lo que se necesita en un país y una región que viven extremadamente centralizadas: personas que quieran y defiendan sus territorios, entendiéndolos como suyos.
Esto es vital. Nadie puede pasar a llevar a un pueblo que está pendiente y al que le importa lo que pase en su tierra. Ni siquiera una mega industria energética ni una empresa inmobiliaria, porque una comunidad organizada es prácticamente indestructible. Ese es el poder que genera la organización, el compañerismo y lo más importante- el respeto colectivo por el lugar donde viven.
Esto transmite en su profundidad la Fiesta del Tomate y por eso creo que es tan relevante recalcarlo. Porque detrás de este evento, aunque sea de manera sutil y casi camuflada, se transmiten estos valores de identidad y comunidad, que son tan importantes para el desarrollo.
Ojalá que esta fiesta se celebre por siempre, que el tomate limachino siga transmitiendo unión entre los vecinos, que no se olvide la importancia de los orígenes y, por sobre todo, que se mantenga firme el orgullo de ser limachino.
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