El empleo se hunde en terreno movedizo

Publicado el at 6:02 pm
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Columna de Daniel Tello Bahamondez, jefe Comunidad Profesionales, Universidad Viña del Mar

Casi a diario leemos en la prensa sobre nuevos episodios de desvinculación en las empresas, con el argumento que éstos son necesarios para protegerse de la disminución de ingresos debido a la crisis mundial. Es también necesario indicar que no es una actitud generalizada de todas las empresas, pero es evidente que la crisis está golpeando y la pérdida de empleo en diferentes puestos de trabajo e industrias comenzó y está marcado claras tendencias que han llegado para quedarse.

Un componente psicológico relevante que ocurre en todas las crisis, es la tendencia a protegerse ante una catástrofe anunciada, es decir, las cuentas comienzan a ser difíciles de asumir, se produce una baja de la demanda, claudicación de proyectos de inversión, entre otros factores. Debido a esta crisis son los trabajadores quienes se ven desfavorecidos, ya que las políticas laborales a nivel estatal y de empresas muestran una tendencia hacia la precarización, la inestabilidad laboral y el bajo desarrollo de las capacidades de los trabajadores. Como consecuencia de la desvinculación de trabajadores, quienes pierden los empleos o ven mermados sus ingresos- puede verse que ya han comenzado las protestas y paralizaciones, lo que muestra una clara conexión entre la crisis y el aumento de la inseguridad económica y laboral de las personas.

A raíz de esta situación se espera un aumento exponencial en el llamado trabajo informal latinoamericano, lo que traería consigo- de acuerdo a las últimas estimaciones entregadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- que 6 de cada 10 trabajadores en la región desarrollarán una economía informal. Estos trabajadores al perder sus fuentes de ingreso formales pasarían a quedar sin sus derechos y su protección laboral, volviéndose aún más vulnerables ante esta crisis, dejando como resultado ingresos per cápita bajos.

En Chile la desocupación nacional, según la información entregada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) a través de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) correspondientes al trimestre móvil (diciembre 2019 – febrero 2020) alcanzo un 7,8%, incrementándose 0,8 puntos porcentuales (pp.) respecto al mismo periodo del año anterior. La situación económica que vive nuestro país se ve aumentada respecto a nuestros vecinos- no debemos olvidar el estallido social, el incremento del valor del dólar y ahora la crisis sanitaria que se vive a nivel global- pues todos estos indicadores económicos hacen que nuestra economía sufra dramáticos cambios, mostraron un deterioro de 11.670 empleos formales, una cifra demasiado alta para mantener estable cualquier economía.

Ante este escenario, el Banco Central advirtió un dramático panorama económico para nuestro país. El informe de política monetaria correspondiente al mes de febrero no sólo aplicó un fuerte recorte a las proyecciones de crecimiento de Chile y la inversión- con una caída del PIB en el primer trimestre de 2020-, sino también, y como era de esperar, se prevé un sombrío futuro para el mundo del trabajo, anticipando tasas de desempleo superior al 10% para mediados de este 2020.

 

6 de cada 10 trabajadores en la región desarrollarán una economía informal. Estos trabajadores al perder sus fuentes de ingreso formales pasarían a quedar sin sus derechos y su protección laboral, volviéndose aún más vulnerables ante esta crisis

 

Un desafío para todo tipo de empresa es ser audaces y muy asertivas frente a cualquier tipo de crisis, más aún cuando éstas se producen a nivel global. Existe una directa conexión entre la situación del empleo y la estabilidad de los sistemas económicos. El desempleo generalizado, los salarios deteriorados, el crecimiento del empleo informal sólo profundizan las dificultades y las crisis en las organizaciones como también en los Estados. Es muy probable que en los próximos meses se vean grandes cuestionamientos y transformaciones en la manera en que se lideran las organizaciones.

Un rol preponderante en materia de reactivación del empleo es el que juega el Estado, ya que se deberán abordar políticas específicas para generar empleo en el corto plazo, mediante la introducción de programas especiales, subsidios a la contratación y de capacitación de los desempleados para aumentar sus capacidades y su empleabilidad.

Será necesario cambiar la forma en que el país desarrolla su crecimiento, se deberán estimular las actividades económicas que generen un mayor valor añadido, priorizar la modernización tecnológica y la diversificación de la producción. Lo anterior a través de la transformación estructural y política de las organizaciones, pues sólo generando este cambio- que seguro será en un largo plazo- podremos encontrar la vía hacia el desarrollo sostenible e inclusivo para combatir las desigualdades en el mercado laboral y facilitar el acceso al trabajo decente porque la estabilidad significa preservar el consumo y las perspectivas de dinamismo de cualquier economía.

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