Egresadas de Wanaku emprendieron y formaron su propia cooperativa

Publicado el at 04/04/2019
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Eugenia Báez Acosta es la presidenta de la agrupación de hilanderas y tejedoras que formaron una cooperativa para hacer talleres y comercializar sus trabajos

LA LIGUA.- Eugenia Báez Acosta tiene 54 años y su relación con La Ligua comenzó mientras cursaba enseñanza media en el ex Liceo B-1, actual Pulmahue, establecimiento al que viajó de lunes a viernes desde Pullally. Una vez egresada, se casó y regresó a vivir de manera definitiva a la comuna junto a su familia. Desde entonces, han pasado 34 años y una infinidad de historias se tejieron en el intertanto.

Junto a su marido, Roberto Beiza, tuvieron seis hijos: Roberto, Bárbara, Lucas, María Eugenia, Isidora y Montserrat. Además, desde el 90 al 94 trabajó como vendedora de productos de lana – el cual sin saberlo sería su primer acercamiento a su actual pasión – y, luego, como secretaria, puesto que dejó debido a que no lo pudo compatibilizar con la crianza de sus hijos.

Así es como, en 2015, llegó a Wanaku. Eugenia recuerda que ese año, mientras participaba en un taller de telar, conoció a otras mujeres que la incentivaron a que se inscribiera en uno los cursos que impartía el Taller de Hilado en Huso y Rueca.

“Al año siguiente, en marzo, me llamaron para una entrevista y quedé en el Taller de Hilado, donde tuve como profesora a la señora Prosperina, quien es un patrimonio cultural de La Ligua por su gran experiencia”, contó.

En dicho taller, Eugenia se enfrentó a varias situaciones que recuerda con emoción: primero, se dio cuenta de que formaba parte de un grupo donde había mucho conocimiento, por lo que su tránsito por él implicó un proceso de aprendizaje a través del cual –dice- se enamoró de la lana. Segundo, su participación significó un cambio a nivel familiar, que su esposo e hijos recibieron muy bien, producto de la alegría transmitida por la tejedora.

“Lo empecé a ver como una terapia y un trabajo, porque era algo que podía hacer, pero sin tener que depender de alguien ni esclavizarme con un horario”, comenta

COOPERATIVA HILACOOP

Eugenia siente que ése fue el sentir de la mayoría del grupo. “Aunque algunas lo hicieron como hobby, ahora estamos con el deseo de poder generar recursos para el hogar”, señala.

De esa forma, un grupo de veinte mujeres egresadas del Programa Wanaku, ejecutado por Sopraval en La Ligua, creó Hilacoop, una cooperativa de hilanderas de La Ligua que nació en noviembre de 2018 y que entre sus objetivos tiene el preservar la tradición de las tejedoras, rescatando el patrimonio cultural ancestral de la zona a través de la elaboración manual de productos confeccionados con fibras e hilados naturales.

“Nuestra prueba de fuego fue participar en la última Expo La Ligua. Ahí tuvimos stands e hicimos talleres, algo que nunca se había visto y la gente recibió muy bien, porque les interesa saber de qué manera se hacen los productos”, explicó.

“Todo esto ha sido muy satisfactorio para mí y para todas, porque ha significado darme cuenta de que soy capaz de hacer mucho más de lo que pensaba”, finalizó Eugenia.

Actualmente, se puede acceder a los productos de Hilacoop visitando Casa Abierta de Sopraval en La Ligua (Calle Polanco N°60, La Ligua), lugar donde la empresa facilitó una sala de ventas, mientras esta flamante organización concreta el inicio de actividades y consolida su red de comercialización.

 

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