Conozca la historia de la leyenda del comic chileno que eligió Los Andes como su hogar

Jorge Mateluna trabajó en la icónica revista Icarito, también en Playboy y creó el mítico personaje conocido como “el enano maldito”

LOS ANDES.- Con cigarrillo en mano, Jorge Mateluna llega hasta la Plaza de Armas de Los Andes llevando un maletín negro, donde guarda su computador. Siempre alegre, cuando se le pregunta ¿cómo está? responde: “Aquí, sufriendo intensamente”. No es que esté realmente padeciendo algo en concreto, más allá de los dolores y molestias oculares causadas por un accidente, sino que lo hace como un ejercicio de vida. Cosa de que, cuando algo realmente bueno le ocurra, lo disfrute al máximo.

Probablemente muchos andinos desconocen que en la Villa El Horizonte vive un referente del periodismo, las comunicaciones y el arte del dibujo. Tal vez pocos sepan quién es Jorge Mateluna Muñoz, pero al “enano maldito”, al menos, los ciudadanos más antiguos de Los Andes lo deben recordar.

Se trata de un dibujo que en la década del setenta se hizo famoso en Chile por expresar, de forma irónica y muy inteligente, su disgusto con la clase política, y especialmente la derecha.

A sus 79 años, este oriundo de Santiago pero andino por adopción, ha vivido de todo. Su rostro denota ese cansancio de haber luchado cientos de batallas, sobre todo en la época de su exilio, para finalmente decidir radicarse en el valle de Aconcagua tras haber dibujado desde la ciudad española de Ibiza para la revista Playboy. Sí, Jorge es un museo de anécdotas andante, las que siempre está dispuesto a contar.

PRIMEROS PASOS

Sus primeros vínculos con el arte los dio gracias a su abuela, quien le daba tres pesos de la época para que le leyera las noticias policiales del diario.

Con ese dinero, Jorge iba a comprar acuarelas con las que creaba sus primeros diseños. Ya más grande, ingresó a la Revista “El Pingüino”, donde se topó con referentes de aquella época como Guido Vallejos, Themo Lobos o “Pepo”.

En ese lugar nacieron sus primeros personajes: “el jeque Arenas” y “Ali Cate”. Incluso, años después, estos personajes fueron reconocidos por un médico que tuvo que intervenirlo en el IST después de un accidente.

“Me dijo: `yo tengo en mi casa revistas Pingüino donde salen los árabes. Luego se acordó del Icarito y otros médicos se acercaron. Decían que estaban por operar a un famoso”, recordó con risas Jorge.

Porque él también es el creador del “Internet” de los años setenta, ochenta y noventa: la revista Icarito. Esa que muchos utilizaron para sus tareas escolares.

Pero tal vez su “hijo” más querido es el “enano maldito”. Su nombre fue inspirado luego que un diario de la época titulara “Enano Maldito mató a prostituta en Hotel Princesa”. De ahí en más, comenzó a cobrar vida propia, atacando a la derecha y apoyando abiertamente al candidato Salvador Allende.

SU VIDA EN EL ASILO

De hecho, cuando ganó en 1970 las elecciones presidenciales, se publicó la recordada caricatura en donde el enano reía diciendo “Les volamos la ra… ja-ja-ja (…) je-je-je (…) ju-ju-ju (…) ji-ji-ji (…)”. “Él tiene una personalidad distinta a la que yo tengo y no se la puedo cambiar”, afirmó Jorge.  Eso sí, tras el golpe de Estado el enano tuvo que desaparecer.

“Me acuerdo que iba por la calle en Santiago cuando me llamaron por mi nombre, me tomaron y me subieron a un furgón. Luego, me comenzaron a golpear fuertemente en el brazo derecho, para que yo no volviera a dibujar y me decían que tenía dos días para dejar el país”, añadió, por lo que pasó por varias penurias hasta que cruzó la frontera en Arica rumbo a Tacna, para después establecerse en Lima, capital de Perú.

Fue allí donde se reencontró con la pintura, logrando desarrollar sus aptitudes artísticas con total soltura. Posteriormente, se fue al Reino Unido en busca de asilo político, pero años después se cansó de Londres y decidió emprender viaje a Ibiza, reconocido balneario español. Allí, logró alcanzar su mayor esplendor como pintor de acuarela, abriendo incluso una galería desde la cual todo lo que creaba era vendido rápidamente. Fueron días de prosperidad.

“Estando en Ibiza, me contactó un hombre y me habló de su cercanía con la gente de la revista Playboy, que en realidad era una agencia, que llamaba a pintores y dibujantes con el fin de publicar sus trabajos. Llegué a pintar como cincuenta dibujos y no pagaban mal. Eran chistes animados, y de hecho, uno que recuerdo es un lugar con árboles, un camino, y un automóvil que había chocado y tenía otro montado sobre él”.

Más sobre la vida de Jorge Mateluna en la edición impresa de diario “El Observador de Aconcagua” del viernes 18 de mayo

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