Chile y el ferrocarril, el Estado nos sigue fallando

El fatal deceso de dos jóvenes meloninos en el cruce de ferrocarriles a la altura del paradero 14 de La Cruz, me ha hecho volver a pensar en lo mucho que el Estado de Chile le sigue fallando a la tradición ferrocarrilera y a todos nosotros.

juan pablo rojas
Juan Pablo Rojas
Periodista

A nivel central y regional existen proyectos para revitalizar el medio de transporte que en sus años mozos fuera la principal forma de traslado de todos los chilenos y que dejó épocas de esplendor en nuestra provincia, tanto así, que la Estación de La Calera obtuvo la declaratoria de Monumento Nacional y un grupo de vecinos de Hijuelas, quiere lo mismo para la estación de Ocoa.

El cariño por el tren es profundo entre la población y el Estado quiere que vuelva, sin embargo, antes de todo el proceso de renovación que se debe implementar si se llega a concretar la llegada de Merval hasta La Calera o el tren rápido hasta Santiago, se ha caído en un abandono absoluto de lo que existe en la actualidad.

Parece que la ausencia de trenes de pasajeros ha invisibilizado lo peligroso que siguen siendo los convoy de carga en un entorno que no está preparado para ellos. Nuestras ciudades se edificaron, crecieron y evolucionaron en torno a las líneas férreas, pero la constante disminución de su frecuencia ha mermado también la seguridad de los cruces, los que en muchos casos se encuentran abandonados por las autoridades de Ferrocarriles del Estado.

El fatal accidente de la mañana del domingo ha reflotado los cuestionamientos hacia las autoridades comunales en cuanto a la seguridad de los cruces de ferrocarriles, sin embargo, en muchos casos -incluida La Cruz- la Municipalidad se encuentra de manos atadas, sin otra posibilidad más que insistir a EFE para que mejore la seguridad de este cruce, que ha cobrado la vida de muchas personas, situación evidenciada en las cinco animitas que se erigen a un costado de la línea del tren en ese mismo lugar.

Lo mismo sucede en otras comunas como La Calera, donde EFE no ha tenido la empatía ni el tino de mejorar las medidas de seguridad, sino que han amenazado con cerrar derechamente los cruces del sector rural sin importar siquiera dejar aislado a todo un poblado como Pachacamita.

Es bueno que el Estado mire hacia el futuro en esta materia, pero en el intertanto, las malas condiciones de seguridad en cada uno de los abandonados cruces, seguirán cobrando vidas en el presente.

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