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Chile necesita oncólogos

Qué triste es cuando la mala noticia de un cáncer te golpea cerca y comienzan las reflexiones, pero así me ocurrió, así me ocurre hoy.

Hace 2 días me estremecí al conocer que un joven padre de 3 niños, quien fue un buen amigo en una etapa de mi vida, está perdiendo su batalla con esta maldita enfermedad.

Eva Márquez Estay
Periodista Web

Manu ya había terminado sus quimioterapias y  pensé que se estaba recuperando, pero una repentina descompensación dijo lo contrario. El viernes se internó en el Hospital Van Buren de Valparaíso y la madrugada del domingo tuvo un paro cardiorespiratorio. Hoy está conectado a máquinas, esperando sólo un milagro y con la mayoría de sus órganos comprometidos.

Aunque yo me había distanciado del grupo de amigos donde estaba Manu, supe hace ya casi un año de su enfermedad y estaba al tanto de su evolución. Por eso me golpeó esta triste noticia, llevándome a reflexionar sobre cómo ha tomado protagonismo el cáncer en Chile y lo que se está haciendo al respecto.

Para mi tristeza, pude constatar en cifras que el avance del cáncer en Chile es alarmante, a tal punto que de ser hoy la segunda causa de muerte en el país, se estima que pasará al primer lugar en el año 2020, superando a los accidentes cardiovasculares. Las cifras apuntan a que de 45 mil personas que son diagnosticadas con esta enfermedad anualmente, 22 mil  pierden la batalla, con 3 muertes por cáncer cada hora en Chile.

Si bien en las últimas décadas el Gobierno ha impulsado tremendos avances en materia de infraestructura hospitalaria y de acceso a tratamientos de enfermedades, hay una gran deuda que urge se compense quizás con algún programa especial de incentivo, y es la falta de médicos especialistas en el tratamiento del cáncer que existe en el país, donde la cifra apenas llega a los 100 oncólogos, de los cuales prácticamente la mitad se concentra en la Región Metropolitana.

Según ha declarado a distintos medios el director del Instituto Nacional del Cáncer, Sergio Becerra, la falta de oncólogos lleva a que muchos pacientes entren en listas de espera por una hora de atención, llegando a solicitarla en tiempos donde esta enfermedad aún está en una etapa curable, pero a la hora que la consiguen, ya la enfermedad ha generado metástasis y no han más que hacer. De ahí la importancia de que las universidades que imparten la carrera de Medicina  incentiven el estudio de esta especialidad, que se generen becas, que el Estado se haga parte frente a este flagelo. Podemos tener mucha infraestructura pero sin especialistas poco se puede hacer, pues Chile necesita más oncólogos para una evaluación y tratamiento oportunos.

Manu era un hombre fuerte y trabajador, siempre con la buena “talla” a flor de boca, de esas personas que con el humor te levantan el día. Fui testigo de cómo luchaba por darle sustento a sus hijos e iba más allá, entregándoles tiempo de calidad con tantos detalles que sé que sus pequeños siempre atesorarán. Fue golpeado por una maldita enfermedad y con pocos recursos -como la mayoría de los chilenos- recorrió muchos pasillos y conoció muchas salas de espera, hasta que ya era tarde. Aun hay fe por un milagro, pero frente a esta realidad que me golpea, no puedo dejarla ausente. Chile necesita más oncólogos.

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