Cambiar el municipio administrador por un verdadero gobierno local

Los municipios más bien administran que gobiernan. Es decir, no son dueños y señores del territorio de su comuna, ya que tienen muchísimos organismos que se entrometen en su gestión, al punto que pueden llegar a cambiar sus planes de desarrollo.

opinion de funador del diario el observador
Roberto Silva – Fundador de “El Observador”

Un alcalde y su Concejo pueden estar haciendo importantes inversiones para construir una defensa en el río, protegiendo a una determinada población, sin embargo, Obras Fluviales, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, sin ni siquiera mirar el terreno, puede conceder un permiso para extracción de áridos, desarmando el trabajo municipal.

Así como ese ejemplo hay decenas de otros. La pavimentación de una calle en el tramo urbano es reparada por el Serviu, pero si esa misma calle se aleja del centro, debe ser reparada por el MOP. El Servicio de Salud, el Ministerio de Transportes, los servicios de agua y electricidad, las compañías de telefonía y televisión por cable, todos, unos más otros menos, se pasan por arriba al municipio y no lo dejan gobernar en forma autónoma su territorio.

Tampoco se trata de que solo puedan mandar, sino que tengan los recursos para hacerlo, o sea, que todos esos presupuestos asignados a esa gran cantidad de servicios públicos, pasen a ser parte del presupuesto municipal.

Por eso nos parece tan razonable -y coincidente con lo que hemos venido planteando por años- la propuesta del alcalde de Quilpué, Mauricio Villambres, que está hablando de dos conceptos básicos para nuestro futuro desarrollo.

Por una parte, se requiere la transformación de los municipios en gobiernos locales, para que en vez de ser simples administradores, pasen a conformar un gobierno que sea capaz de controlar y desarrollar toda la comuna. Lo considera una condición básica para avanzar hacia mejores proyectos en cada una de nuestras ciudades.

Lo segundo, es la configuración de áreas metropolitanas, que permitan enfrentar problemas y buscar soluciones en conjunto, ya que hace mucho rato fueron sobrepasados los límites precisos de una comuna por una gran conurbación urbana. Es el caso de todo el territorio que va desde Valparaíso a Concón y se extiende desde Quilpué hasta Olmué. Está todo junto, es una misma problemática con distintos nombres. Situación similar ocurre entre Limache, Quillota, La Cruz, La Calera, Nogales, Hijuelas y toda la Provincia de Petorca. Digamos que desde Limache a la comuna de Petorca. No forman una conurbación, pero sí un territorio metropolitano, donde se podría enfrentar el reciclaje de la basura, el transporte, los servicios de salud, el sistema de distribución de agua potable y tantos otros asuntos, de manera conjunta.

Es una visión con futuro, que abre puertas de manera inteligente a un pensamiento más cercano a darle soluciones reales a la gente. No tener que andar por los vericuetos del sistema municipal actual, sino ir directo al grano, con autonomía y respaldo.

Ya lo hemos dicho muchas veces. Lo que falta es la dedicación de nuestros parlamentarios, de nuestros legisladores, para que puedan modificar la Ley Orgánica de Municipalidades y darle una renovación a esa ley fundamental para el desarrollo de Chile, que afecta el núcleo básico de la nación, como lo son las comunas del país.

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