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Abuelitos de La Calera tuvieron que cerrar su kiosco por los robos

LA CALERA.- El matrimonio compuesto por Elizabeth Osorio Arancibia y Mario Arredondo Cortez inició a fines de año pasado el nuevo proyecto de abrir un local, el que ofrecía comida rápida; sándwiches, completos, café, té y bebidas, entre otros productos.




Pero solo pudieron disfrutar un mes de tranquilidad, debido a que en enero de este año comenzaron a sufrir una serie de robos a través del rompimiento de los candados con un napoleón  y del corte de las latas por la parte posterior, en el que les quitaron mercadería, bebidas, dulces, paltas y otros confites.

Los hechos ocurrían una vez por mes, hasta que entraron dos veces en una misma semana sacándoles hasta un tubo de gas, por lo que la pareja tuvo que cerrar ante las pérdidas que les costaba reponer lo robado y la intranquilidad. “El llegar acá con el susto de encontrar nuevamente todo abierto es algo que nos está haciendo mal para la salud”, relató Elizabeth Osorio.

Por su parte, su marido Mario Arredondo cree que los autores pueden ser unos sujetos que se reúnen en un sitio abandonado frente al kiosco, donde se construirán las nuevas dependencias del Servicio Médico Legal. “Es la misma gente que se va a dormir al parque y que luego andan pidiendo plata en el centro para tomar. El lugar se ha trasformado en un ir y venir de gente extraña y alguien tiene que poner mano dura” dijo Mario.

“Uno, con tanto sacrificio, consigue lo poco que tiene para que después se lo quiten. Ya estamos cansados y ahora no sé de qué vamos vivir, pero preferimos eso antes de estar con el temor y la inseguridad”, agregó.




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